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02September2014

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Ningún lugar impedirá que continuemos nuestra lucha por la segunda y definitiva independencia.

Red de Medios Alternativos – Agencia Colombiana de Prensa Popular



Ningún lugar impedirá que continuemos nuestra lucha por la segunda y definitiva independencia. 

Compañeros prisioneros políticos:
 

Hermanos en la lucha por una Colombia en paz y con justicia social.
 Igual que hemos compartido sueños y aspiraciones de una Colombia y un mundo mejor, hoy compartimos una situación por nosotros no deseada. Con muchos no hemos tenido nunca contacto personal: no nos hemos visto. Aun así nos hemos mantenido unidos en la lucha y en la esperanza.
 

Muy seguramente, uno de los propósitos del régimen oligarca y criminal colombiano, es minar nuestra confianza en la lucha por las transformaciones sociales y someternos mediante las cadenas y las rejas. Es nuestro deber, impedir que logren sus objetivos.
 

Tenemos el deber de continuar en la lucha: en el lugar y las condiciones que las circunstancias nos impongan. Las razones que nos llevaron a abrazar la lucha popular e integrarnos al Movimiento Político y Social Marcha Patriótica, no han desaparecido. Allí está la pobreza cada vez mayor de sectores de la población. Tampoco hemos superado la exclusión política, el marginamiento económico ni la represión estatal.
 

Siguen vigentes las causas de la tragedia nacional y sus consecuencias se sienten a diario en los hogares de millones de familias empobrecidas, por un modelo económico inhumano y un gobierno indolente.Como pueden ver, las razones de nuestro descontento y de nuestra lucha siguen vigentes. Por lo tanto, nuestra disposición para continuarla debe seguir intacta; es más, debe acrecentarse con la ignominia y las vejaciones de que somos testigos y víctimas, todos los días en nuestro cautiverio.
 

Estamos en medio de una población carcelaria de cerca de ciento cincuenta mil personas privadas de la libertad, lo que quiere decir, que tenemos un campo de acción, un sector social a trabajar bastante amplio. Eso sin contar sus familiares y personas cercanas, una población que sufre todos los días las condiciones más humillantes de existencia.
 

Como dije anteriormente, somos luchadores sociales, condición que no perdemos con el hecho de ser prisioneros. ¿Qué quiero decir con esto? Que nos encontramos en el deber de continuar con nuestro trabajo. Entendiendo que ahora debemos seguir apoyando el trabajo político, organizativo que teníamos afuera y participar del trabajo organizativo dentro de la prisión.
 

La población reclusa en el país vive un problemática muy compleja. La padecemos todos sin importar el delito ni las circunstancias que nos llevaron tras las rejas: dificultades con la alimentación, la atención en salud, dotación en el llamado mínimo vital, hacinamiento, malos tratos del cuerpo de custodia hacia internos y visitantes, demoras injustificadas en trámites judiciales y administrativos, falta de programas reales de resocialización, etc. Para toda lucha social esta problemática debe llevarnos a construir con ello una plataforma de lucha.
 

Esta plataforma debe ser expuesta y representada por un movimiento de la población carcelaria en el cual estén representados todos los sectores que convivimos al interior de las prisiones: me refiero a prisioneros políticos, sociales y paramilitares.
 

Por razones obvias, los prisioneros políticos por nuestra experiencia somos los llamados a tomar la iniciativa en este proyecto. Con este objetivo los prisioneros políticos de la Picota elaboramos una propuesta organizativa que sometemos a consideración de toda la población carcelaria. Esperando sus aportes y por supuesto contar con su apoyo para materializar esta idea.
 

No olvidemos compañeros que aun en prisión seguimos siendo seres humanos, que seguimos siendo colombianos y nuestros derechos deben no solo reconocidos sino respetados. Seguimos siendo sujetos políticos, ejerzamos esa condición y hagámosla respetar.
 

Un abrazo grande y fraterno.
 


HUBER BALLESTEROS GOMEZ
 
PRISIONERO POLITICO
 
CARCEL LA PICOTA
BOGOTÁ D.C


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Las razones de la renuncia del papa Benedicto XVI


Por Eduardo Febbro / Fuente Pagina 12



Un informe elaborado por tres cardenales lo terminó de convencer de que era imposible limpiar el Vaticano, donde hasta la Cosa Nostra guarda sus fondos. La abdicación como manera de sacudir el tablero en la Iglesia.

Los expertos vaticanistas alegan que el papa Benedicto XVI decidió renunciar en marzo del año pasado, después de regresar de su viaje a México y a Cuba. En ese entonces, el Papa que encarna lo que el especialista y universitario francés Philippe Portier llama “una continuidad pesada” con su predecesor, Juan Pablo II, descubrió la primera parte de un informe elaborado por los cardenales Julián Herranz, Jozef Tomko y Salvatore De Giorgi. Allí estaban resumidos los abismos nada espirituales en los que había caído la Iglesia: corrupción, finanzas oscuras, guerras fratricidas por el poder, robo masivo de documentos secretos, pugna entre facciones y lavado de dinero. El resumen final era la “resistencia en la curia al cambio y muchos obstáculos a las acciones pedidas por el Papa para promover la transparencia”.

El Vaticano era un nido de hienas enardecidas, un pugilato sin límites ni moral alguna donde la curia hambrienta de poder fomentaba delaciones, traiciones, zancadillas, lavado de dinero, operaciones de Inteligencia para mantener sus prerrogativas y privilegios al frente de las instituciones religiosas y financieras. Muy lejos del cielo y muy cerca de los pecados terrestres. Bajo el mandato de Benedicto XVI, el Vaticano fue uno de los Estados más oscuros del planeta. Josef Ratzinger tuvo el mérito de destapar el inmenso agujero negro de los curas pedófilos, pero no el de modernizar la Iglesia y dar vuelta la página del legado de asuntos turbios que dejó su predecesor, Juan Pablo II.

Ese primer informe de los tres cardenales desembocó, en agosto del año pasado, en el nombramiento del suizo René Brülhart, un especialista en lavado de dinero que dirigió durante ocho años la Financial Intelligence Unit (FIU) du Liechtenstein, o sea, la agencia nacional encargada de analizar las operaciones financieras sospechosas. Brülhart tenía como misión poner al Banco del Vaticano en sintonía con las normas europeas dictadas por el GAFI, el grupo de acción financiera. Desde luego, no pudo hacerlo. El pasado turbio le cerró el paso.

Benedicto XVI fue, como lo señala Philippe Portier, un continuador de la obra de Juan Pablo II: “Desde 1981 siguió el reino de su predecesor acompañando varios textos importantes que él mismo redactó a veces, como la Condena de las teologías de la liberación de los años 1984-1986, el Evangelium Vitae de 1995, a propósito de la doctrina de la Iglesia sobre temas de la vida, o Splendor Veritas, un texto fundamental redactado a cuatro manos con Wojtyla”. Estos dos textos citados por el experto francés son un compendio práctico de la visión reaccionaria de la Iglesia sobre las cuestiones políticas, sociales y científicas del mundo moderno.

La segunda parte del informe de los tres cardenales le fue presentada al Papa en diciembre. Desde entonces, la renuncia se planteó de forma irrevocable. En pleno marasmo y con un montón de pasillos que conducían al infierno, la curia romana actuó como lo haría cualquier Estado. Buscó imponer una verdad oficial con métodos modernos. Para ello contrató al periodista norteamericano Greg Burke, miembro del Opus Dei y ex miembro de la agencia Reuters, la revista Time y la cadena Fox. Burke tenía por misión mejorar la deteriorada imagen de la Iglesia. “Mi idea es aportar claridad”, dijo Burke al asumir el puesto. Demasiado tarde. Nada hay de claro en la cima de la Iglesia Católica.

La divulgación de los documentos secretos del Vaticano orquestada por el mayordomo del papa, Paolo Gabriele, y muchas otras manos invisibles fue una operación sabiamente montada cuyos resortes siguen siendo misteriosos: operación contra el poderoso secretario de Estado, Tarcisio Bertone, conspiración para empujar a Benedicto XVI a la renuncia y poner a un italiano en su lugar, o intento de frenar la purga interna en curso y la avalancha de secretos, los vatileaks sumergieron la tarea limpiadora de Burke. Un infierno de paredes pintadas con ángeles no es fácil de rediseñar.

Benedicto XVI se hizo aplastar por las contradicciones que él mismo suscitó. Estas son tales que, una vez que hizo pública su renuncia, los tradicionalistas de la Fraternidad de San Pío X fundada por monseñor Lefebvre saludaron la figura del Papa. No es para menos: una de las primeras misiones que emprendió Ratzinger consistió en suprimir las sanciones canónicas adoptadas contra los partidarios fascistoides y ultrarreaccionarios de monseñor Lefebvre y, por consiguiente, legitimizar en el seno de la Iglesia esa corriente retrógrada que, de Pinochet a Videla, supo apoyar a casi todas las dictaduras de ultraderecha del mundo.

Philippe Portier señala al respecto que el Papa “se dejó sobrepasar por la opacidad que se instaló bajo su reino”. Y la primera de ellas no es doctrinal, sino financiera. El Vaticano es un tenebroso gestor de dinero y muchas de las querellas que se destaparon en el último año tienen que ver con las finanzas, las cuentas maquilladas y las operaciones ilícitas. Esta es la herencia financiera que dejó Juan Pablo II y que para muchos especialistas explica la crisis actual. El Instituto para las Obras de Religión, es decir el banco del Vaticano, fundado en 1942 por Pío XII, funciona con una oscuridad tormentosa. En enero, a pedido del organismo europeo de lucha contra el blanqueo de dinero, Moneyval, el Banco de Italia bloqueó el uso de las cartas de crédito dentro del Vaticano debido a la falta de transparencia y a las fallas manifiestas en el control de lavado de dinero. En 2011, los cinco millones de turistas que visitaron la Santa Sede dejaron 93,5 millones de euros en las cajas del Vaticano, ahora deberán pagar al contado. El IOR gestiona más de 33.000 cuentas por las que circulan más de seis mil millones de euros. Su opacidad es tal que no figura en la “lista blanca” de los Estados que participan en el combate contra las transacciones ilícitas.

En septiembre de 2009, Ratzinger nombró al banquero Ettore Gotti Tedeschi al frente del Banco del Vaticano. Cercano al Opus Dei, representante del Banco de Santander en Italia desde 1992, Gotti Tedeschi participó en la preparación de la encíclica social y económica Caritas in veritate, publicada por el Papa en julio. La encíclica exige más justicia social y plantea reglas más transparentes para el sistema financiero mundial. Tedeschi tuvo como objetivo ordenar las turbias aguas de las finanzas vaticanas. Las cuentas de la Santa Sede son un laberinto de corrupción y lavado de dinero cuyos orígenes más conocidos se remontan a finales de los años ’80, cuando la Justicia italiana emitió una orden de detención contra el arzobispo norteamericano Paul Marcinkus, el llamado “banquero de Dios”, presidente del Instituto para las Obras de la Religión y máximo responsable de las inversiones vaticanas de la época.

Marcinkus era un adepto a los paraísos fiscales y muy amigo de las mafias. Juan Pablo II usó el argumento de la soberanía territorial para evitar la detención y salvarlo de la cárcel. No extraña, le debía mucho, ya que en los años ’70 y ’80 Marcinkus había utilizado el Banco del Vaticano para financiar secretamente al hijo predilecto de Juan Pablo II, el sindicato polaco Solidaridad, algo que Wojtyla no olvidó jamás. Marcinkus terminó sus días jugando al golf en Arizona y en el medio quedó un gigantesco agujero negro de pérdidas (3,5 mil millones de dólares), inversiones mafiosas y también varios cadáveres.

El 18 de junio de 1982 apareció un cadáver ahorcado en el puente londinense de Blackfriars. El cuerpo pertenecía a Roberto Calvi, presidente del Banco Ambrosiano y principal socio del IOR. Su aparente suicidio corrió el telón de una inmensa trama de corrupción que incluía, además del Banco Ambrosiano, la logia masónica Propaganda 2 (más conocida como P-2), dirigida por Licio Gelli, y el mismo Banco del Vaticano dirigido por Marcinkus. Gelli se refugió un tiempo en la Argentina, donde ya había operado en los tiempos del general Lanusse mediante un operativo llamado “Gianoglio” para facilitar el retorno de Perón.

A Gotti Tedeschi se le encomendó una misión casi imposible y sólo permaneció tres años al frente del Instituto para las Obras de Religión. Fue despedido de forma fulminante en 2012 por supuestas “irregularidades en su gestión”. Entre otras irregularidades, la fiscalía de Roma descubrió un giro sospechoso de 30 millones de dólares entre el Banco del Vaticano y el Credito Artigiano. La transferencia se hizo desde una cuenta abierta en el Credito Artigiano pero bloqueada por la Justicia a causa de su falta de transferencia. Tedeschi salió del banco pocas horas después de que se detuviera al mayordomo del Papa y justo cuando el Vaticano estaba siendo investigado por supuesta violación de las normas contra el blanqueo de capitales. En realidad, su expulsión constituye otro episodio de la guerra entre facciones. En cuanto se hizo cargo del puesto, Tedeschi empezó a elaborar un informe secreto donde consignó lo que fue descubriendo: cuentas cifradas donde se escondía dinero sucio de “políticos, intermediarios, constructores y altos funcionarios del Estado”. Hasta Matteo Messina Denaro, el nuevo jefe de la Cosa Nostra, tenía su dinero en el IOR. Allí empezó el infortunio de Tedeschi. Quienes conocen bien el Vaticano alegan que el banquero amigo del Papa fue víctima de un complot armado por consejeros del banco con el respaldo del secretario de Estado, monseñor Bertone, un enemigo personal de Tedeschi y responsable de la comisión cardenalicia que vigila el funcionamiento del banco. Su destitución vino acompañada por la difusión de un “documento” que lo vinculaba con la fuga de documentos robados al Papa.

Más que las querellas teológicas, es el dinero y las sucias cuentas del Banco del Vaticano lo que parecen componer la trama de la inédita renuncia del Papa. Un nido de cuervos pedófilos, complotistas reaccionarios y ladrones, sedientos de poder, impunes y capaces de todo con tal de defender su facción, la jerarquía católica ha dejado una imagen terrible de su proceso de descomposición moral. Nada muy distinto al mundo en el que vivimos: corrupción, capitalismo suicida, protección de los privilegiados, circuitos de poder que se autoalimentan y protegen, el Vaticano no es más que un reflejo puntual de la propia decadencia del sistema.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-213961-2013-02-16.html

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Reportaje al pie de la horca

Por  Julios Fucik

Fucik

Reportaje al pie de la horca

(De ediciones Akal, Madrid, 1985)

Texto de la contraportada

Julius Fucik nació el 23 de enero de1903. Tras estudiar filosofía, en 1921 ingresó en el Partido Comunista e inició su labor de crítico literario y teatral. En los años de ocupación de Checoslovaquia por Hitler, publicó bajo seudónimo ensayos sobre las figuras más representativas de la cultura democrática checoslovaca, siendo detenido en abril de 1942 por la Gestapo, en el verano de 1943 trasladado a Berlín y aquí ejecutado, el 8 de septiembre de 1943.Su Reportaje al pie de la horca, sacado hoja por hoja de la cárcel y publicado en 1945, adquirió gran resonancia mundial y fue traducido a ochenta idiomas. En 1950, a título póstumo, Fucik recibió el Premio Internacional de la Paz.

Unos días más tarde, en el mismo lugar está Milos Krásny, valiente soldado de la revolución, detenido en octubre del año pasado, a quien ni las torturas ni las mazmorras de castigo han podido doblegar. Medio vuelto hacia la pared, explica tranquilamente algo a un vigilante situado a sus espaldas. Me ve, sonríe, mueve la cabeza en señal de despedida y continúa:

—Todo esto no os ayudará en nada. Muchos de nosotros caerán todavía, pero seréis vosotros los vencidos...

Y otra vez, también al mediodía. Estamos en los bajos del Palacio Petschek esperandola comida. Traen al general Eliás. Tiene un periódico bajo el brazo y lo señala con una sonrisa: por él ha sabido de sus “vínculos” con los autores del atentado.

—Tonterías —dice brevemente y se pone a comer.

Sigue hablando de lo mismo por la tarde, al volver con los otros a Pankrác. Una hora después lo sacan de la celda y lo llevan a Kobylisy. Los montones de muertos aumentan. Ya no se cuentan por decenas ni por centenas, sino por millares. La sangre siempre fresca excita los ollares de las fieras. “Despachan” hasta altas horas de la noche.“Despachan” incluso los domingos. Ahora todos llevan el uniforme de S.S. Es su fiesta, la fiesta del crimen. Envían a la muerte a obreros, campesinos, maestros, escritores, empleados; asesinan a hombres, mujeres y niños; exterminan a familias enteras; arrasan y queman aldeas completas. La muerte por el plomo se pasea como la peste por todo el país sin distinción.

 

¿Y el hombre, en medio de este terror?

Vive.

Es increíble. Pero vive, come, duerme, ama, trabaja y piensa incluso en miles de cosas que no guardan ninguna relación con la muerte. Quizás soporte en su nuca una carga terrible, pero la lleva sin bajar la cabeza, sin sucumbir bajo su peso.

A mediados del estado de sitio, “mi comisario” me llevó a Braník. El bello mes de junio estaba impregnado del aroma de los tilos y de las tardías flores de acacia. Era un domingo por la tarde. La carretera, en las terminales de los tranvías, era insuficiente para la precipitada corriente de los que regresaban de las excursiones. Volvían ruidosos, alegres, agradablemente fatigados, abrasados por el sol, el agua y los brazos de sus seres amados. La muerte, únicamente la muerte, que revoloteaba a su alrededor amenazándoles a ellos también, era lo único que no se reflejaba en sus rostros. Bullían, saltarines y simpáticos como los conejos. Como los conejos. Extiende la mano y escoge a uno de ellos, de acuerdo con tu apetito. Se acurrucan en un rincón, pero al instante bullen de nuevo, con todas sus precauciones, sus júbilos y su deseo de vivir.

De un golpe fui trasplantado del mundo amurallado de la prisión a esta corriente torrencial y, al principio, gusté con amargura su beatífica dulzura.

No era justo; no era justo.

Era la vida lo que yo veía allí; la vida sometida a una terrible presión, abatida en uno y creciente en un centenar. La vida, que es más fuerte que la muerte. Y eso no es amargo. Además, nosotros mismos, en las mazmorras, en medio del terror, ¿acaso somos de otra pasta?

Algunas veces fui a los interrogatorios en autocares de la policía, en los que los guardianes se conducían con moderación. A través de las ventanillas contemplaba las calles, los escaparates de los comercios, los quioscos de flores, la masa de peatones, las mujeres. “Si logro contar nueve pares de bonitas piernas, me dije una vez, no seré ejecutado hoy”. Y luego contaba, miraba, comparaba, examinaba minuciosamente sus líneas, reconociendo y rechazando con interés apasionado, no como si de ello dependiera mi vida, sino como si no se tratase para nada de la vida.

Regularmente volvía tarde a la celda. El padre Pesek estaba ya inquieto, preguntándose:¿volverá? Me abrazaba; le contaba en pocas palabras lo que había de nuevo, quién más había caído ayer en Kobylisy. Luego comíamos con un apetito feroz las repugnantes legumbres secas, cantábamos canciones alegres o aburridas y jugábamos a ese estúpido juego de los dados que llegó a apasionarnos. Era precisamente en las horas de la tarde cuando, a cada instante, podía abrirse la puerta de la celda y llegar el mensaje de la muerte, destinado a uno de nosotros.

—¡Tú o tú, abajo! Con tus pertenencias. Rápido.

Esta vez no nos han llamado. Hemos sobrevivido a estos tiempos de terror. Los recordamos hoy con extrañeza, por sobre nuestros propios sentimientos. ¡Cómo está construido el hombre, que puede soportar hasta lo insoportable!

Pero hubiera sido imposible que aquellos momentos no dejasen profundas huellas en nosotros. Quizás permanezcan como un carrete de película enrollados en el cerebro, y comiencen a desenrollarse, a desenrollarse hasta hacernos enloquecer algún día en la vida real, si alcanzamos a vivirla. Y quizás también los veamos como un gran cementerio, jardín verde en el que han sido sembradas simientes tan preciosas.

Simientes preciosísimas que germinarán.

CAPITULO VII Figuras y figurillas (II) Pankrác

 

La cárcel tiene dos vidas. Una encerrada en las celdas, rigurosamente aislada del mundo exterior, pero ligada a él por los lazos más íntimos, sobre todo cuando se trata de presos políticos. La otra está fuera de las celdas, en los largos pasillos, en la triste penumbra:

 

vida totalmente encerrada en sí misma, uniformada, más aislada que los presos en las celdas. Gente entre la que hay muchas figurillas y pocas figuras. De ésa quiero hablar.

 

Tiene su zoología. Y también su historia. Si no las tuviera no habría podido conocerla tan profundamente. Conocería solamente el decorado que mira hacia nosotros; sólo su fachada, en apariencia entera y sólida, que pesa como el hierro sobre la población de las celdas. Así fue todavía hace un año; así, hace seis meses. Ahora esta fachada está llena de fisuras, a través de las cuales se perciben los rostros: pobres, agradables, preocupados, ridículos, variados, pero siempre rostros de criaturas humanas. La penosa situación del régimen pone en presión cada miembro de este mundo gris y saca a la luz todo lo que en él quedaba de humano. Algunas veces muy poco. Otras algo más. Esa cantidad los distingue entre sí y forma los tipos. Evidentemente, encuentras entre ellos también algunos hombres enteros. Pero ésos no han esperado. No han necesitado sentirse en peligro para ayudar a los otros a salvarse del peligro.

 

La cárcel es una institución sin alegría. Pero ese mundo de fuera de las celdas es más triste que el de las celdas. En las celdas reina la amistad. ¡Y qué amistad! Es de ésas que sólo se forjan en el frente, en los grandes peligros, cuando tu vida puede estar hoy en mis manos y la mía mañana en las tuyas. Ese tipo de amistad no existe en absoluto entre los vigilantes alemanes. Y no puede existir. Ellos están rodeados de una atmósfera de delación: uno denuncia y persigue a otro, cada uno de ellos está en guardia ante otro, aunque oficialmente se llamen “camaradas”. Los mejores de entre ellos, los que no pueden o no quieren estar sin amigos, los buscan otra vez en las celdas.

 

Durante mucho tiempo desconocimos sus nombres. No tenían gran importancia. Entre nosotros les designábamos con los apodos que les dimos o que les habían puesto nuestros predecesores. Tales apodos son una herencia de la celda. Ciertos vigilantes tenían tantos motes como celdas hay. Eran tipos intermedios: ni carne ni pescado. Aquí dieron un día un poco de comer, al lado golpearon a un hombre en la cara. Eran sólo segundos de contacto con los presos, pero habían quedado grabados para siempre en la memoria de la celda, dejando cada uno una idea particular, un sobrenombre especial. Detiempo en tiempo, sin embargo, las celdas se ponían de acuerdo para escoger el apodo.En los casos cuyo carácter se hallaba bien definido. En uno u otro aspecto. En el buenoo en el malo.

 

¡Mira esos tipos! ¡Mira esas figurillas! No han sido reunidos al descuido. Son una parte del ejército político del nazismo. Loshombres escogidos. Los puntales del régimen. Los pilares de su sociedad...

 

“El Samaritano”

 

Un hombre gordo grandote, con una pequeña vocecita de tenor: Rheuss, “reservista S.S.”, bedel en una escuela de Colonia del Rin. Como todos los bedeles en Alemania,siguió un curso de primeros auxilios y de cuando en cuando reemplazaba al enfermero

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La Fiesta del procurador Ordoñez

Por Alberto Pinzón Sánchez

La fiesta del procurador Ordoñez, no es una fiesta cualquiera que se olvida con la resaca del día siguiente. Es menester ver este acto de la Semiología del Poder dominante en Colombia, como lo que es: Un acto político e ideológico del Poder. En Suma, leer el mensaje real que se esconde detrás de la banalidad del aquelarre de grandes negocios financieros, corrupción y Poder Dominante, tanto político como militar, que fuera realizado por el Procurador Ordoñez en Bogotá, el día sábado 02 de febrero del 2013, y reseñado con valentía por algunos periodistas éticos de la revista Semana (todavía quedan algunos en Colombia).

Lo primero que debe quedar claro es que, no se trató del acto privado de la boda (en Colombia decimos matrimonio) de la hija del procurador Ordoñez; sino un evento público en dos actos: uno en una iglesia tradicionalista y celebrado por un obispo del Opus Dei, y otro, el besamanos realizado en el club social exclusivo de los dominantes. Evento planeado íntegramente por sus organizadores con mucha anticipación, con contenidos y significados específicos tanto políticos como ideológicos y religiosos, para una coyuntura específica como la que atraviesa actualmente el país sometido al ataque irracional de los militaristas y agro-pecuarios a los diálogos de Paz de la Habana.

Lo segundo es que, veo confirmada mi hipótesis sobre la pugna entre el presidente Santos con Uribe Vélez, como el reflejo de una contradicción secundaria por intereses en torno a la utilización Trasnacional y Neoliberal de la renta de la tierra en Colombia: Agro- minería contra Agro-pecuaria, pero sin alterar la unidad de todo el bloque oligárquico del Poder dominante, que en toda esta reunión se mostró (y ese era uno de sus objetivos político-ideológicos) UNIDO y firmemente cohesionado, como en los viejos tiempos, por el “cemento “ de la religión politizada y partidista traída y afianzada por los colonizadores españoles, conocida ampliamente como la simbiosis del trono, la cruz de la empuñadura de la espada y el altar, actualmente representada en Colombia por el procurador Ordoñez, pero que gracias a Dios, no es compartida totalmente por toda la Curia colombiana. ¡Hay curas que están por la Solución política al conflicto colombiano, y por la Paz!

La tercera realidad es que, allí no había nadie de extracción popular o de piel coloreada, excepto el ascendido y enfermo mental que funge de vicepresidente de los colombianos, los monaguillos (para no decirles acólitos) y los ”coimes” (como llaman despectivamente a los sirvientes) Fue un aquelarre oligárquico “de pura sangres” , repito, de grandes negocios financieros, corrupción y Poder Dominante, tanto político como militar, perfectamente presentado en una foto- galería de la Revista Semana (de esta semana ) que invito a mirar con detenimiento en http://www.semana.com/nacion/galeria/el-poder-del-procurador-fotos/333010-3

Finalmente que a medida que avanza dentro del campo popular la concepción amplia de movilizarse para encontrar una Solución Política al conflicto colombiano y, se derrota la pretensión mezquina de los dominantes de “negociar armas por votos”; más deben salir de las tinieblas donde se atrincheraron en los pasados procesos de paz para mostrarse en público bendecidos y legitimados, y unidos y cohesionados en torno a sus intereses. ¿Qué pueden hablar al calor de unos “güisquis”, el especulador financiero trasnacional Sarmiento Angulo, con el ministro de defensa Pinzón?

 

Y si se adujo “la desmoralización de la tropa” como argumento básico para aprobar el bodrio jurídico del Fuero Militar ¿Qué podrá pensar un raso, que está en el monte exponiendo sus vida o su pellejo, para que el general Navas deje su fama de tropero de club social, con tanto peso como le deben hacer en el pecho todos esos botones de oro y esas charreteras?


 

Fuente Fotos: Semana.com

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¡Qué abran las puertas de las cárceles!

Escrito por Joaquín Pérez Becerra* / Director ANNCOLAl menos, debo reconocerlo, Diana Calderón, el pasado viernes en el programa Hora 20, puso en dificultades al director del INPEC, Gral. Ricaurte. Una excepción rarísima en el cuarto poder.

Aquí en Colombia solo la versión de los poderosos es la que vale. Idiotas útiles y prepagos son los que suenan las 24 horas del día. Un libreto armado en la ejecutiva de los anunciantes.

Desde las 05:30 cuando la custodia abre celdas, comienza la bullaranga más terrible. Las dos cadenas que dominan el mercado, alternadas, dependiendo del comensal o comensales de turno frente al plasma, arrancan con los hechos nacionales e internacionales. Farándula y novelas complementan esta programación circense. Pantalla chica que refuerza lo difundido en la radio la noche inmediatamente anterior.

Repiten y repiten hasta que la teleaudiencia quede convencida de que lo que dicen es cierto. No hay forma de controvertirlos. Periodista o reportero del centro y de la periferia, no yerran en las líneas trazadas.

“En las cárceles se delinque”, “desde las prisiones se extorsiona” otra de la FM grita iracunda, “acaban de decomisar celulares y puntas como es posible que estos bandidos posean esos aparatos”. Es la matriz que esta jauría de locutores, columnistas y redacciones han construido.

“Ni pa' REMEDIO”

Y así es con todo lo que huela a pueblo. Lo he dicho en reiteradas oportunidades. La cárcel es el reflejo de lo que ocurre en el resto de la sociedad colombiana. Ni aquí ni allá la salud no existe. Hace ya varios meses que no se ve a un galeno, vaya este dicho “ni pa' remedio. Me refiero a los de CAPRECOM cuota del senador Barreras. Tampoco sale bien librado, Sanidad/INPEC.

Abdón Espinosa, escribió en su columna de EL Tiempo, cuando se enfermó de una gastritis, “Colsanitas me atendió divinamente que avión ambulancia que atención” Y aquí, en la Picota/ERON, primero hay que entutelarlos para que atiendan.

Ahora que Diana permitió un debate sobre el hacinamiento y las fosas en la Modelo, la invito para que amplíe a otras anomalías que padecemos los internos: pésima alimentación (la proveedora, SERVIALIMENTAR), agua racionada..., etc...etc...

A los presos en general, se nos agota la paciencia. No hay derecho callar más las graves deficiencias que se suceden en las prisiones de Colombia. No voy a descansar hasta que la población carcelaria, 114000, seamos tratados con dignidad y respeto.

Sino, ¡¡¡que abran las puertas de las cárceles!!!

*Prisionero de Conciencia, víctima de montajes e informantes inducidos al servicio de la Fiscalía.

 

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Radio Café Stéreo es una emisora AJPL (Asociación Jaime Pardo Leal).
Debido a que en Colombia no existe eso que llaman libertad de expresión, ya que al que opine diferente, lo encarcelan, desaparecen o asesinan, transmitimos desde Suecia para todo el mundo, via internet.