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24October2014

Geopolítica de la guerra contra Siria y de la guerra contra Daesh

http://www.voltairenet.org/article185667.html

Geopolítica de la guerra contra Siria y de la guerra contra Daesh

http://www.voltairenet.org/article185667.html

Escrito por Thierry Meyssan, Red Voltaire

Creado en Miércoles, 22 Octubre 2014 08:53

En este nuevo y original análisis, Thierry Meyssan expone las causas geopolíticas del fracaso de la guerra contra Siria y los verdaderos objetivos de la supuesta guerra contra el Emirato Islámico. Este artículo resulta especialmente importante para quien aspire a entender el panorama de las relaciones internacionales en este momento y la cristalización de los conflictos en el Levante (Irak, Siria y Líbano).

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Las tres crisis en el seno de la coalición estadounidense

En este momento estamos viendo la tercera crisis que tiene lugar en el bando de los agresores desde el inicio de la guerra contra Siria.

En junio de 2012, durante la conferencia Ginebra I, que debía iniciar el regreso a la paz y organizar una nueva repartición del Medio Oriente entre Estados Unidos y Rusia, Francia –donde Francois Hollande acababa de ganar la elección presidencial– planteó una interpretación restrictiva del comunicado final de aquel encuentro. Y después organizó la reanudación de la guerra, con la complicidad de Israel y Turquía y con el apoyo de la secretaria de Estado Hillary Clinton y del director de la CIA David Petraeus.

Cuando el presidente Barack Obama sacó del juego a Hillary Clinton y David Petraeus, Turquía, junto con Israel y Francia, organizó el ataque químico en las afueras de Damasco, atribuyéndolo a Siria. Pero Estados Unidos se negó a dejarse arrastrar a una guerra punitiva.

En una sesión secreta del Congreso realizada en enero de 2014, Estados Unidos impuso la aprobación del financiamiento y la entrega de armamento a Daesh [1], grupo yihadista al que se le asignó la misión de invadir la parte sunnita de Irak y la parte de Siria donde viven los kurdos. El objetivo era dividir esos dos grandes Estados. Francia y Turquía armaron entonces al grupo representante de al-Qaeda en Siria (el Frente al-Nusra) para que atacara a Daesh y lograr así que Estados Unidos volviera al plan inicial de la coalición. Al-Qaeda y Daesh se reconciliaron en mayo de 2014, como resultado de un llamado de Ayman al-Zawahiri en ese sentido, y actualmente Francia y Turquía siguen sin sumarse a los bombardeos de la coalición estadounidense.

En general, en la coalición de los llamados «Amigos de Siria», que en julio de 2012 contaba «un centenar de Estados y organizaciones internacionales», hoy sólo quedan 11 países. Por su parte, la coalición formada contra Daesh cuenta oficialmente «más de 60 Estados», pero lo que estos tienen en común es tan poca cosa que la lista se mantiene en secreto.

Intereses muy diferentes

La coalición se compone en realidad de numerosos Estados que persiguen cada uno sus propios objetivos muy específicos, al extremo que no logran ponerse de acuerdo sobre un objetivo común. Podemos distinguir 4 fuerzas:

Estados Unidos quiere controlar los hidrocarburos de la región. En el año 2000, el National Energy Policy Development Group (NEPDG) presidido por Dick Cheney había identificado –gracias a imágenes satelitales y datos provenientes de prospecciones– las reservas mundiales de hidrocarburos y había observado las inmensas reservas de gas existentes en Siria. Durante el golpe de Estado militar que se produjo en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, Washington decidió atacar sucesivamente 8 países (Afganistán, Irak, Libia, Líbano y Siria, así como Sudán, Somalia e Irán) para apoderarse de sus riquezas naturales. El estado mayor estadounidense adoptó entonces el plan de rediseño del «Medio Oriente ampliado», que también incluye el desmantelamiento de Turquía y Arabia Saudita, y el Departamento de Estado creó al año siguiente su departamento MENA para organizar las «primaveras árabes».

Israel defiende sus propios intereses nacionales: a corto plazo el Estado hebreo prosigue su campaña de expansión territorial. Simultáneamente y sin esperar a controlar todo el espacio entre los dos ríos (el Nilo y el Éufrates) Israel también espera controlar todo el conjunto de la actividad económica de la zona, incluyendo –por supuesto– los hidrocarburos. Para garantizar su propia protección en esta era de misiles, Israel espera simultáneamente hacerse del control de una zona de seguridad a lo largo de su frontera (en este momento, ha expulsado a los cascos azules de la frontera del Golán, reemplazándolos por al-Qaeda) y neutralizar por otra parte los ejércitos de Egipto y de Siria sorprendiéndolos de revés (despliegue de los misiles Patriot de la OTAN en Turquía y creación de un Kurdistán en Irak y así como de Sudán del Sur).

Francia y Turquía persiguen el sueño de la restauración de sus respectivos imperios. Francia espera obtener un mandato sobre Siria, o al menos sobre una parte de ese país. Para eso creó el Ejército Sirio Libre y le entregó la bandera verde, blanca y negra con las tres estrellas utilizada en tiempos del mandato francés en Siria. Mientras tanto, Turquía espera restaurar el Imperio otomano. Desde septiembre de 2012, Ankara designó un wali encargado de administrar lo que ya consideraba una provincia. Los proyectos de Turquía y Francia son incompatibles dado que el Imperio otomano había admitido que algunas de sus provincias fueran administradas con otras potencias coloniales.

Para terminar, Arabia Saudita y Qatar saben que sólo pueden lograr sobrevivir poniéndose al servicio de Estados Unidos y combatiendo los regímenes laicos, cuyo único representante en la región es precisamente la República Árabe Siria.

Evolución de la coalición

Esas 4 fuerzas sólo lograron colaborar entre sí durante la primera parte de la guerra –desde febrero de 2011 hasta junio de 2012. Se trataba, en efecto, de una estrategia de 4ª generación: varios grupos de fuerzas especiales organizaban incidentes y emboscadas aquí y allá, mientras que las televisiones atlantistas y de los países del Golfo iban creando la imagen de una dictadura alauita que reprimía una revolución democrática. Las sumas invertidas y la cantidad de soldados desplegados no eran gran cosa y cada uno de los participantes creía que después del derrocamiento de la República Árabe Siria podría arreglárselas para sacar el mayor provecho a expensas de las otras fuerzas.

 

Sin embargo, a principios de 2012, la población siria comenzó a dudar de las televisiones que aseguraban que el presidente Bachar al-Assad era un torturador de niños y que el derrocamiento de la República Árabe Siria daría paso a un régimen confesional al estilo libanés. El asedio impuesto a los takfiristas del emirato islámico de Baba Amro ya se veía como el preludio del fracaso de la operación. Francia negoció entonces una salida de la crisis y la liberación de los oficiales franceses que habían caído prisioneros. Estados Unidos y Rusia negociaron para tomar los lugares del Reino Unido y de Francia y repartirse toda la región, como Londres y París lo habían hecho en 1916 con los acuerdos Sykes-Picot.

Y desde aquel momento nada ha funcionado bien en el seno de la coalición. Sus sucesivos fracasos indican que no puede ganar.

En julio de 2012, Francia celebraba con bombo y platillo en París la reunión más importante de la coalición y reanudaba la guerra. El discurso del presidente francés Francois Hollande había sido redactado en inglés, probablemente por los israelíes, y traducido al francés para que lo leyera el presidente de Francia. La secretaria de Estado Hillary Clinton y el embajador estadounidense Robert S. Ford (formado por John Negroponte [2]) emprendían la mayor guerra secreta de la historia. Al igual que en Nicaragua, ejércitos privados reclutaban mercenarios y los enviaban a Siria. Pero esta vez los mercenarios contaban con una formación ideológica cuyo objetivo eran la creación y entrenamiento de las hordas de yihadistas. El Pentágono perdía el control de las operaciones, control que pasó a manos del Departamento de Estado y la CIA. El costo de la guerra ya alcanzaba proporciones colosales. Pero ese costo no lo asumieron Estados Unidos, Francia ni Turquía sino Arabia Saudita y Qatar.

Según la prensa atlantista y los medios de las monarquías del Golfo, algunos miles de extranjeros acudieron así en ayuda de la «revolución democrática siria».

Pero en Siria «la revolución democrática» no aparecía por ningún lado. Lo que sí podía verse eran grupos de fanáticos que gritaban eslóganes como «¡Revolución pacífica: los cristianos a Beirut, los alauitas al hueco!» [3] y «¡No al Hezbollah! ¡No a Irán! ¡Queremos un presidente temeroso de Dios!» [4]. Según el Ejército Árabe Sirio, a Siria llegaron no algunos miles sino 250 000 yihadistas entre julio de 2012 y julio de 2014.

Sin embargo, al día siguiente de su reelección, Barack Obama obligaba al general David Petraeus a renunciar a su cargo como director de la CIA y descartaba mantener a Hillary Clinton como miembro de su nueva administración. Así que, a inicios de 2013, la coalición se reducía prácticamente a Francia y Turquía mientras que Estados Unidos hacía lo menos posible. Por supuesto, era el momento que el Ejército Árabe Sirio esperaba para iniciar su inexorable reconquista del territorio.

En Siria, Francois Hollande y Recep Tayyip Erdogan, Hillary Clinton y David Petraeus pretendían derrocar la república laica e imponer un régimen sunnita, que habría estado bajo la administración directa de Turquía pero que incluiría altos funcionarios franceses, un modelo heredado del final del siglo XIX pero que no presentaba interés de ningún tipo para Estados Unidos.

Barack Obama y sus dos secretarios de Defensa Leon Panetta y Chuck Hagel, abrigan una visión política radicalmente distinta. Panetta fue miembro de la Comisión Baker-Hamilton y Obama fue electo en función del programa de esa comisión. Según ellos, Estados Unidos no es ni debe ser una potencia colonial en el sentido mediterráneo del término. O sea, Estados Unidos no debe plantearse el control de un territorio mediante la instalación de colonos. En relación con lo que se obtuvo, el experimento de la administración Bush resultó extremadamente costoso y por lo tanto es algo que no debe repetirse.

Después de que Turquía y Francia trataran de empujar Estados Unidos a emprender una gran campaña de bombardeos contra Siria con la puesta en escena del ataque químico del verano de 2013, la Casa Blanca y el Pentágono decidieron retomar la iniciativa. Así que en enero de 2014, la Casa Blanca y el Pentágono convocaron el Congreso de Estados Unidos en una reunión secreta y lo obligaron a votar una ley secreta que aprobaba un plan para dividir Irak en 3 Estados así como la secesión de la zona kurda de Siria. Para ello decidieron financiar y armar un grupo yihadista capaz de hacer lo que las fuerzas armadas de Estados Unidos no pueden hacer porque el derecho internacional no lo permite: una limpieza étnica.

Barack Obama y sus ejércitos no se plantean el rediseño del «Medio Oriente ampliado» como un objetivo en sí sino únicamente como una manera de controlar los recursos naturales. Y utilizan un concepto clásico: el principio de «divide y vencerás», no para crearse puestos de reyes y presidentes en nuevos Estados sino para proseguir con la política que Estados Unidos ha venido aplicando desde los tiempos de la administración de Jimmy Carter.

En su discurso sobre el Estado de la Unión pronunciado el 23 de enero de 1980, el entonces presidente Jimmy Carter planteaba la doctrina que lleva su nombre: Estados Unidos considera que los hidrocarburos del Golfo son indispensables para su economía y que por lo tanto le pertenecen. Así que cualquier forma de poner en duda ese axioma será considerada «un acto contra los intereses vitales de los Estados Unidos de América y ese acto será rechazado con todos los medios necesarios, incluyendo el uso de la fuerza militar». Con el tiempo, Washington se ha dotado del instrumento necesario para aplicar esa política –el CentCom– y ha extendido su zona vedada hasta el Cuerno de África.

A partir de lo anterior, la actual campaña de bombardeos de la coalición ya no tiene nada que ver con la voluntad inicial de derrocar la República Árabe Siria. Tampoco tiene relación alguna con la supuesta «guerra contra el terrorismo». Sólo busca defender los intereses económicos exclusivos de Estados Unidos, incluso en caso de que eso implique la creación de nuevos Estados aunque no obligatoriamente recurriendo a ello.

En este momento, unos cuantos aviones de Arabia Saudita y Qatar prestan al Pentágono una ayuda puramente simbólica, pero ni Francia ni Turquía lo están haciendo. El propio Pentágono dice haber realizado más de 4 000 misiones aéreas en las que habrían muerto sólo un poco más de 300 combatientes del Emirato Islámico. Si nos atenemos al discurso oficial, eso representa más de 13 misiones aéreas y ni se sabe cuántas bombas y misiles para matar un solo yihadista. Se trataría entonces de la campaña aérea más costosa y más ineficaz de toda la Historia. Pero si tenemos en cuenta el razonamiento anterior, el ataque de Daesh contra Irak corresponde a una manipulación de los precios del petróleo que ha hecho caer los precios del barril de crudo en un 25% (de 115 dólares a 83 dólares el barril). Nuri al-Maliki, el primer ministro iraquí democráticamente electo que vendía a China la mitad del petróleo iraquí, fue súbitamente vilipendiado y derrocado. Daesh y el gobierno regional del Kurdistán iraquí redujeron por sí mismos su robo de petróleo y sus exportaciones de crudo en alrededor del 70%. El conjunto de las instalaciones petroleras utilizadas por las compañías chinas simplemente fueron destruidas. De hecho, el petróleo iraquí y el petróleo sirio ya no están ahora al alcance de los compradores chinos… pero volvieron al mercado internacional controlado por Estados Unidos.

La actual campaña de bombardeos aéreos es, en definitiva, una aplicación directa de la «doctrina Carter» y una advertencia al presidente chino Xi Jinping, quien actualmente intenta concluir una serie de contratos bilaterales destinados a garantizar el aprovisionamiento de su país sin pasar por el mercado petrolero internacional.

Prever el futuro

Como resultado de este análisis, podemos concluir que:

En el actual periodo, Estados Unidos únicamente está dispuesto a aceptar guerras que tengan como objetivo la defensa de su propio interés estratégico en controlar el mercado internacional del petróleo. Por consiguiente, podría entrar en guerra contra China pero no contra Rusia.

Francia y Turquía nunca lograrán realizar sus sueños de recolonización. Francia debería reflexionar sobre el papel que el AfriCom le ha asignado en África. Podrá seguir interviniendo en todos los Estados que tratan de acercarse a China (Costa de Marfil, Mali y la República Centroafricana) y reinstaurar el orden «occidental» pero nunca logrará restaurar su imperio colonial. Turquía también deberia bajar el tono. Aunque el presidente Erdogan lograra concretar una alianza contranatura entre la Hermandad Musulmana y los oficiales kemalistas turcos, de todas maneras tendría que renunciar a sus ambiciones neootomanas. Y tendría que recordar sobre todo que, como miembro de la OTAN, Turquía está mucho más expuesta que otros países a ser víctima de un golpe de Estado proestadounidense, como ya sucedió en Grecia en tiempos de Georgios Papandreu y en la propia Turquía en tiempos de Bulent Ecevit.

Arabia Saudita y Qatar nunca lograrán recuperar los miles de millones de dólares que invirtieron tratando de derrocar la República Árabe Siria. Peor aún, es probable que tengan que pagar parte de la reconstrucción de ese república laica. La familia reinante en Arabia Saudita tendrá que seguir plegándose a los intereses económicos de Estados Unidos, pero debería evitar seguir metiéndose en guerras de gran envergadura y tener en cuenta que en cualquier momento Washington puede decidir dividir el país que los Saud consideran de su propiedad.

Israel puede abrigar la esperanza de seguir jugando por debajo de la mesa a provocar a mediano plazo la división de Irak en 3 Estados diferentes. Así obtendría la creación de un Kurdistán iraquí comparable al Sudán del Sur que ya creó anteriormente. Pero es poco probable que pueda incorporar de inmediato el norte de Siria a ese «Kurdistán». Es también poco probable que logre expulsar a la FINUL del sur del Líbano y reemplazarla por al-Qaeda, como ya hizo con los cascos azules que garantizaban la separación entre las fuerzas israelíes y sirias en la frontera siria. Pero, a lo largo de 66 años, Israel se ha acostumbrado a tratar siempre de ir más lejos y a menudo ha logrado avanzar siempre un poco más. Israel es, en realidad, el único ganador de la guerra contra Siria en el seno de la coalición. No sólo ha debilitado por un buen rato a su vecino sirio sino que además logró obligarlo a renunciar a su arsenal químico. Por lo tanto, Israel es actualmente el único país del mundo que dispone oficialmente tanto de un arsenal atómico perfeccionado como de un arsenal químico y biológico.

Irak ya está divido de facto entre Estados diferentes. Uno de ellos, el Califato proclamado por el Emirato Islámico, nunca podrá obtener el reconocimiento de la comunidad internacional. En cambio, no hay a la vista razones que parezcan impedir la secesión del Kurdistán, aparte de lo difícil que resultará explicar cómo fue que logró expandir su territorio en un 40%, apoderándose además de los campos petrolíferos de Kirkuk. El califato podría ir cediendo poco a poco su lugar a un Estado sunnita, probablemente gobernado por individuos que «abandonarían» Daesh oficialmente. Se trataría entonces de un proceso comparable al de Libia, donde los ex combatientes de al-Qaeda fueron aupados al poder sin que nadie protestara por ello.

Siria volverá paulatinamente a la paz y habrá de dedicarse a su larga reconstrucción. Para ello se volverá hacia las empresas chinas, pero mantendrá a Pekín al margen de sus hidrocarburos. Para reconstruir su industria del petróleo y explotar sus reservas de gas, Siria tendrá que volverse hacia las empresas rusas. El tema de los oleoductos o gasoductos que podrían transitar por su territorio dependerá del apoyo que puede encontrar en Irán y Rusia.

El Líbano seguirá viviendo bajo la amenaza de Daesh, que nunca obtendrá más papel que el de grupo terrorista. Los yihadistas sólo serán la herramienta necesaria para prolongar un poco más el congelamiento del funcionamiento político de un país que sigue hundiéndose en la anarquía.

Para terminar, Rusia y China deberían intervenir urgentemente contra Daesh, en Irak, Siria y Líbano, no por compasión hacia las poblaciones locales sino porque Estados Unidos utilizará próximamente contra ellas ese grupo yihadista –también denominado como Emirato Islámico. Aunque está bajo las órdenes del príncipe saudita Abdul Rahman –el hombre que pone el dinero– y del autoproclamado califa Ibrahim, Daesh ya cuenta en este momento con georgianos –todos miembros de los servicios secretos de Georgia– que fungen como sus principales oficiales y con algunos chinos de lengua turca. El ministro georgiano de Defensa incluso reconoció, antes de corregir esas declaraciones, la existencia en Georgia de campos de entrenamiento de yihadistas. Si Moscú y Pekín no se deciden pronto, tendrán que acabar enfrentando a Daesh en el Cáucaso, en el valle de Ferghana y en la región china de Xinjiang.

Notas:

[1] Daesh es el acrónimo árabe del grupo yihadista inicialmente llamado Emirato o Estado Islámico en Irak y el Levante y actualmente conocido como Emirato Islámico. Nota de la Red Voltaire.

[2] John Dimitri Negroponte fue embajador de Estados Unidos en Honduras en los años 1980. Desde ese puesto «diplomático», Negroponte dirigió la guerra sucia contra el gobierno sandinista de Nicaragua, lo cual incluyó la creación, entrenamiento, armamento y financiamiento de las bandas de los llamados «Contras». En 2001, la administración de George W. Bush lo nombró embajador en la ONU, inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre. En abril de 2004, esa misma administración lo nombró embajador en Irak, a raíz de la invasión atlantista y del derrocamiento de Sadam Husein. Para más información sobre este tenebroso personaje, ver el documental en 3 partes El Embajador, del realizador noruego Erling Borgen, disponible en YouTube.

[3] «Revolución pacífica» sólo significaba que no se haría daño a los sunnitas.

[4] Al inicio de la crisis y la guerra contra Siria, el Hezbollah no estaba presente en ese país pero la República Árabe Siria respaldaba militarmente al Hezbollah en su lucha contra el agresor israelí. Por lo tanto, el objetivo de la operación atlantista no era sacar al Hezbollah de Siria sino poner fin al apoyo de Siria a la Resistencia libanesa.

* Thierry Meyssan

Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

Colombia; Operación Pantomima

http://es.wikipedia.org/wiki/Operaci%C3%B3n_Pantomima

La Operación Pantomima fue, según un documental cubano, una operación secreta de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), llevada a cabo en Colombia en 1948. Esta operación hacia parte del Plan Marshallimpuesto por Estados Unidos para frenar el avance comunista en el mundo.1

La operación

El documental, que señala basarse en el testimonio de John Mepples Spirito exagente de la CIA capturado en Cuba en 1960, afirma que en 1948, durante la realización en BogotáColombia de la IX Conferencia Panamericana, Mepples encubierto a Bogotá como un estudiante de habla italiana llamado George Ricco, tenía como finalidad reunirse con expertos colombianos y agentes de la CIA que ya estaban en Colombia.

La misión de Mepples era asistir a las reuniones estudiantiles en las universidades para estudiar las tendencias estudiantiles que causaban mucho alboroto entonces. Descubrieron que los estudiantes apoyaban a Jorge Eliécer Gaitán, candidato a la presidencia de Colombia de ideas socialistasGaitán era el candidato más popular en aquella época y si ganaba seguramente Colombia se hubiera convertido en una nación socialista, lo que perjudicaba a Estados Unidos.

La CIA intentó sobornar a Gaitán para que dejara la política a cambio de la cátedra de derecho penal en la Universidad Sorbona de París o en la Universidad de Roma. De acuerdo a donde eligiera, le ofrecieron un apartamento lujoso en esa ciudad (París ó Roma); dos fincas: una en la Sabana de Bogotá y otra en los Llanos Orientales y la financiación necesaria para que sus hijos pudieran estudiar por el resto de sus vidas en cualquier universidad o colegio de EuropaGaitán no aceptó a pesar de que su familia le insistió en que lo hiciera, en especial su hija Gloria.

Ante la negativa de Gaitán de ceder ante el soborno, la CIA tomó la decisión de asesinarlo. Para esto contrataron a un colombiano que ya le había ayudado a la Embajada Estadounidense en Bogotá en algunas misiones. Su nombre era Juan Roa Sierra. La CIA le prometió a Roa Sierra, que iban a defenderlo en caso de que las autoridades colombianas lo detuvieran por el hecho, le iban a pagar una suma de dinero y lo iban a sacar lo más pronto posible del país, pero los norteamericanos no pensaban hacer todo esto, sino que, después de que Roa Sierra hubiera asesinado a Gaitán, lo iban a asesinar a él, ya que era un testigo presencial del hecho y podía delatarlos en cualquier momento. Roa Sierrallevó a cabo el asesinato el 9 de abril de 1948, en el centro de Bogotá, las personas del sector lo asesinaron por lo que la CIA no tuvo necesidad de hacerlo.

Consecuencias

Se supone, según el documental, que la Operación Pantomima trajo como consecuencia el Bogotazo, manifestación popular violenta ocurrida en Bogotá inmediatamente después de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. El Bogotazo se extendió a nivel nacional; este hecho condujo a la etapa más sanguinaria, que algunos sitúan entre 19481960, de la época conocida como La Violencia.

En 1988, el investigador y escritor Arturo Alape visitó a John Mapples en su apartamento en un edificio de El Vedado cercano al Hotel Nacional en La Habana, con autorización y bajo supervisión del Ministerio del Interior de Cuba. Esta vez Mepples se limitó a indicar que la información entregada en ese entonces había sido “floreada”, es decir arreglada para ser creíble con el objeto de sobrevivir.2

Referencias

  1. Fragmentos de «Pantomima». Colombia 9 de abril de 1948
  2. Alape, Arturo. La confesión del agente Espirito. Artículo publicado en el periódico 'El Tiempo', 15 de octubre de 2000, disponible en icdc.com. Consultado el 5 de octubre de 2012

Véase también

Enlaces externos

Que harían creer a todos en el proceso de paz.

cabezote-farc-ep.co mini

21/10/2014POSTED IN: COMUNICADOS

A raíz del escándalo que han querido armar con el viaje de Timoshenko a Cuba en desarrollo del proceso de paz que se adelanta en La Habana, uno de los tantos columnistas dedicados profesionalmente a denigrar de las FARC, aventuraba la semana pasada que nosotros debíamos estar felices, pues habíamos puesto a todo el país a pelear entre sí, mientras continuábamos obteniendo interesados provechos de la existencia de la Mesa de Conversaciones.

De consideraciones de ese tipo están repletas las páginas de la gran prensa reaccionaria desde hace más de treinta años, cuando el Presidente Belisario Betancur abrió el proceso de paz que no termina aún con satisfacciones para Colombia. Todavía resuena en la memoria de muchos la razón esgrimida por el doctor Otto Morales Benítez al renunciar a su cargo de comisionado de paz del doctor Betancur. La paz contaba con muchísimos enemigos agazapados.

Eso sigue siendo completamente cierto. Y los debates, diatribas y denuncias elevados contra el Presidente Santos lo confirman plenamente. El desespero por arruinar los diálogos de La Habana es enorme. El Presidente Santos debe saber algo que no se ha atrevido a decir, con relación a su intención de ensayar la vía política con la insurgencia. De otra manera no se entiende por qué su empecinada condescendencia con los que se le oponen frontalmente.

Hoy está suficientemente claro para el país y el mundo, que el Presidente Uribe gestionó varios contactos con las FARC-EP con miras a entablar conversaciones de paz. Incluso Daniel Coronel reveló movimientos secretos de fondos encaminados a facilitar esos contactos, cosa de la que ni en esos días ni hasta ahora tuvimos nosotros la menor idea. Personajes entonces de su cuerda, como Frank Pearl y otros, en esa época y en esta, han actuado en gestiones de paz.

Así que uno creería que no deberían existir razones ni para los recelos de Santos ni para las rabiosas actitudes adoptadas por los áulicos del doctor Uribe. No parece descabellado pensar que así como el señor Procurador General de la Nación hila delgado para afinar argumentos jurídicos contra las decisiones políticas del Presidente Santos, él mismo o cualquiera otra autoridad competente podría fácilmente tejerlas contra el Presidente Uribe y los suyos.

La vía del diálogo, de las conversaciones para solucionar pacíficamente un conflicto armado, trátese de Colombia o de cualquier otro lugar, pasa necesariamente por el reconocimiento de la existencia del adversario y las aproximaciones a él. Por la creación de condiciones que hagan materialmente posible el intercambio de posiciones. Muy al contrario de nuestro planteamiento, el gobierno de Santos excluyó el territorio nacional como escenario. Y hubo que aceptar.

Sobre la base de que unas conversaciones a más de dos mil kilómetros del país y con un océano de por medio exigirían determinados mecanismos para su viabilidad. Creemos recordar que en algún momento el propio Uribe promovió denunciar a Andrés Pastrana por cuenta de sus aproximaciones de paz con el camarada Manuel Marulanda en los tiempos del Caguán. Está visto que el odio puede inspirar los mayores absurdos. Las propias circunstancias imponen ciertos requerimientos.

Santanderismos y leguleyadas se caen por su propio peso cuando lo que se encuentra de por medio es el bien supremo de la paz, un derecho síntesis de los pueblos que no les puede ser arrebatado bajo ninguna consideración. Por eso apoyamos todas las decisiones del Presidente Santos cuando quiera que se atreve a dar pasos en contra de condenar a Colombia al destino fatal de una guerra sin fin. Y creemos que todos los colombianos de buena voluntad deben hacerlo.

Y por eso demandamos de él un compromiso más decidido con el proceso de paz de La Habana. En sus comienzos lo vimos francamente vergonzante, con desgano, con tibios deseos de defender lo que se adelantaba en la Mesa. Pero la posibilidad de la reelección pareció haberlo decidido al fin a defender abiertamente lo que hacía. Por eso ganó, porque obtuvo el respaldo del enorme caudal de compatriotas que sueña con una Colombia en paz para sus hijos.

Ahora lo vemos  desmedidamente emocionado a veces. Considerando todo ya de un cacho, dando por sentado que el Acuerdo Final es un hecho. Aún sabiendo que están de por medio discusiones muy serias, temas álgidos que lo pondrán en la disyuntiva definitiva de elegir entre la paz para toda la nación o la confrontación para la satisfacción de unos cuantos. Aun así nos gusta más ese Santos, comprometido públicamente con su proceso, chocando de frente con sus enemigos.

Promocionando lo que llaman el post conflicto. Buscando apoyo exterior político y financiero para ello. Lo cual es bueno, pero a todas vistas insuficiente. Resulta muy difícil entender cómo puede presentarse como adalid de la reconciliación, un Presidente que rechaza concertar un cese el fuego que detendría el desangre de los hijos de su patria. Y además solo, sin la compañía de voceros de la insurgencia que generarían a su lado la credibilidad necesaria en un acuerdo.

Que además conocemos mejor que nadie la real situación de las zonas abandonadas por el Estado en Colombia, en cuya rehabilitación en justicia estaríamos llamados a jugar, en conjunto con las comunidades, un papel importante. Pero se insiste por parte del gobierno nacional en escalonar y acelerar la confrontación en todo el país, con su secuela de muerte y horrores. Y se nos sigue negando con énfasis la posibilidad de la menor actuación política interna o externa.

El problema no está en que el señor Uribe y el resto de la caverna se pongan bravos frente a la posibilidad de avanzar camino hacia la paz. Ellos han estado bravos y haciendo la guerra siempre. La cuestión no es temer a sus reacciones, sino hacer a un lado y aislar sus posiciones extremas. Y para ello es necesario romper definitivamente con ellos. Pese a haberse reelegido con la bandera de la paz, venciéndolos en las urnas, el Presidente continúa siendo vacilante.

Y por eso comienza a ahondarse más el interrogante del por qué esa actitud dubitativa. En el caso nuestro tenemos nuestras propias dificultades, que no esquivamos, sino que afrontamos con la convicción absoluta en lo que estamos haciendo. Hay gente, incluso de la que se hace llamar de izquierda, afirmando provocadoramente que lo acordado en los tres puntos hasta hoy, constituye una traición y una renuncia a nuestras banderas de lucha. Eso no nos impide seguir adelante.

Estamos seguros de que la firma de un armisticio que ponga fin a los enfrentamientos armados sería un paso gigantesco en la construcción de la paz en Colombia. Y un mensaje inequívoco al mundo de que cuanto se habla de las posibilidades de un post conflicto se está expresando con suficiente propiedad. Mucho más si lo proclamáramos conjuntamente las dos partes. Son decisiones que no dan más espera, Santos. Que harían creer a todos en el proceso de paz.

Timoleón Jiménez
Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, 20 de octubre de 2014

Unámonos por la paz en Colombia

Llamado de un grupo de colombianas y colombianas para construir un movimiento que luche por lograr en un principio la firma de los acuerdos de paz de La Habana y trabajar por la unidad de nuestro pueblo para forjar una Colombia justa y democrática.

Somos un grupo de ciudadanas y ciudadanos colombianos, que conscientes de la responsabilidad moral e histórica con nuestro país, nos hemos reunido para apoyar el proceso de paz en Colombia. Consideramos que el primer propósito nacional debe ser el de sentar las bases que permitan construir un nuevo país, en el que podamos convivir todos sus hijas e hijos, sin excepción y en donde podamos construir una sociedad sana, vigorosa y pletórica de futuros, alejados para siempre del dolor de la violencia.

Para ello pensamos que cada colombiana y colombiano puede y debe contribuir a la construcción de la paz, partiendo de la exigencia del cese de toda actividad militar y de la la superación de las raíces que han sido el origen de la guerra civil prolongada que ha devastado al país por más de 70 años. Sobre estas bases será posible crear una conciencia ciudadana de respeto y paz social.

Con relación al cese de la actividad armada, queremos contribuir con nuestra participación ciudadana a presionar a las partes, para que con premura salven los obstáculos, que se opongan a la firma de los acuerdos y prevalezca el objetivo común de lograr la paz.

Invitamos a todas y a todos las ciudadanas colombianas y ciudadanos colombianos a unirse a nosotros para  trabajar por la paz. El horror y sufrimiento de esta guerras sin fin, resulta igual para todas y para todos; todas y todos somos de una u otra manera víctimas del conflicto armado. El dolor de una madre de un soldado o policía, no es distinto al dolor de la madre de un guerrillero, de un campesino, de un indígena, de un sindicalista y de todas las víctimas de este conflicto atroz que ha deformado hasta el proceso natural de la vida. En Colombia los abuelos entierran a los nietos, los padres a los hijos, porque la violencia coarta la vida precozmente.

El conflicto no es sólo de tipo militar sino social. Eso significa que mientras las desigualdades sociales; con la miseria extrema de una gran mayoría de la población no se resuelvan, la firma de un acuerdo de paz no es garantía de paz duradera, tal como ha ocurrido en ocasiones anteriores.

Hacemos este llamado, para comenzar un trabajo de unidad por la construcción de una Colombia, con paz y justicia social a la altura de la dinámica democrática y civilizada que vive América Latina.

En consecuencia, de acuerdo a los objetivos propuestos, todos nuestros esfuerzos se centrarán en que se logre la firma de los acuerdos de paz como primer paso. El segundo, será, sobre este fundamento, unirnos para forjar una Colombia justa y democrática.

La ciudadana y el ciudadano es el primer poder de la nación y del Estado, fuente y legitimación de la democracia. Poder omnímodo, ya que puede modificar la Constitución, nada está por encima de su voluntad y decisión. Lo anterior es lo que anima nuestra intención.

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APOYO DE LAS PRISIONERAS POLÍTICAS DE JAMUNDÍ A LA JORNADA NACIONAL DE PROTESTA DEL MOVIMIENTO NACIONAL CARCELARIO EN COLOMBIA

Tercer día de Protestas Carcelarias Movimiento Nacional Carcelario
La Corporación Solidaridad Jurídica difunde y coadyuva las justas peticiones de los presos de Colombia

LOS PRESOS DE SAN ISIDRO-POPAYAN SE SUMAN A LA DESOBEDIENCIA DEL M.N.C.

Ya es hora de que el gobierno nacional eche un vistazo a la grave crisis que hay al interior de las prisiones colombianas. Existe un gran índice de hacinamiento, y lo más grave es que estos centros cada día se convierten leer comunicado completo

 

 

valledupar


 

 

 

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA PRISIONEROS DEL ESTABLECIMIENTO DE ALTA Y MEDIANA SEGURIDAD LA TRAMACUA – VALLEDUPAR

 

Los prisioneros del Establecimiento Penitenciario de Alta y Mediana Seguridad de Valledupar, La Tramacúa acompañamos la Jornada Nacional de Protesta y Denuncia convocada por el Movimiento Nacional Carcelario, a partir del 20 de octubre de 2014, por una pronta solución al drama que vivimos leer comunicado completo

 

NUESTROS ESTANDARTES SON LA DIGNIDAD Y LA FIRMEZA REVOLUCIONARIA

En las cárceles de colombia sobrevivimos un grupo de hombres y mujeres que nos encontramos presos por participar  del conflicto social, político y armado que azota hace muchos años el país. Personas sin mayores recursos económicos, campesinos, obreros y estudiantes, dignos hijos e hijas del pueblo colombiano que tras la ignominia del opresor hemos decidido luchar por un nuevo mañana. leer comunicado completo

 

 

 


 

 

 

 

Las prisioneras políticas de la cárcel de Jamundí – Valle del Cauca, enviamos un saludo de solidaridad y apoyo a los compañeros de las diferentes penitenciarías que se encuentran en desobediencia pacífica. Una vez más se pone al descubierto la problemática que se vive al interior de las cárceles colombianas, aunque para nadie es un secreto que estos centros penitenciarios fueron construidos para reprimir y degradar al ser humano. leer comunicado completo

 

 

 

combita


 

 

TERCER DIA DE DESOBEDIENCIA EN LA CARCEL DE COMBITA, BOYACA

 

Cordial saludo , los 1.500 presos de la penitenciaria de alta seguridad de Cómbita – Boyacá, informamos a la opinión publica , Ong´s de derechos humanos , al ministerio de justicia y dirección nacional de el INPEC , medios de comunicación y demás presos de el país que : Hoy al tercer día de haber leer comunicado completo

tercer

TERCER DÍA DE HUELGA EN ERON PICOTA

 

Cordial saludo , los 1.500 presos de la penitenciaria de alta seguridad de Cómbita – Boyacá, informamos a la opinión publica , Ong´s de derechos humanos , al ministerio de justicia y dirección nacional de el INPEC , medios de comunicación y demás presos de el país que : Hoy al tercer día de haber

 

Hoy mas de 3 mil reclusos de la cárcel de ERON picota nos encontramos en huelga de hambre, solicitando del Gobierno Nacional, que se atiendan las justas peticiones del Movimiento Nacional Carcelario, que consisten en: leer comunicado completo

 

 

 

 

 

CORPORACIÓN SOLIDARIDAD JURÍDICA
TEL: 2867722
Radio Café Stéreo es una emisora AJPL (Asociación Jaime Pardo Leal).
Debido a que en Colombia no existe eso que llaman libertad de expresión, ya que al que opine diferente, lo encarcelan, desaparecen o asesinan, transmitimos desde Suecia para todo el mundo, via internet.