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El nuevo libro del periodista de investigación Chuck Lewis reúne 935 mentiras de personalidades estadounidenses, con las cuales intentaron cambiar la opinión pública sobre hechos controvertidos. Les presentamos los 10 engaños principales.

La selección de las 10 mayores mentiras de los personajes históricos de EE.UU. efectuadas durante varias décadas y que afectaron a cientos, miles y, en algunos casos, millones de vidas, incluidas en el libro ’935 Lies: The Future of Truth and the Decline of America’s Moral Integrity’ (’935 Mentiras: El futuro de la verdad y la decadencia de integridad moral de EE.UU.’) fue realizada por el portal billmoyers.com, que esta semana efectuó una entrevista al autor de la obra.

1. El presidente de EE.UU., Barack Obama, el 6 de junio de 2009 (y en otras numerosas ocasiones) dijo: “Si le gusta el plano de la asistencia sanitaria que tiene, usted puede mantenerlo”.

© AFP Saul Loeb

Sin embargo, los nuevos estandartes de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, denominada ‘Obamacare’, resultaron no compatibles con las promesas del presidente, que fue su promotor. Muchos estadounidenses consideran la reforma sanitaria de Obama como el mayor fracaso de su presidencia.

2. El presidente de EE.UU., George W. Bush, afirmó el 29 de mayo de 2003: “Hemos encontrado las armas de destrucción masiva [en Irak]. Así como los laboratorios biológicos”.

© AFP Tim Sloan

En el período previo a la invasión de Irak en el 2003 por la coalición liderada por EE.UU., la Administración Bush ofreció muchas razones para invadir y derrocar a Saddam Hussein del poder, pero la de las armas de destrucción masiva fue la más importante. La falsa afirmación fue el principal argumento para la guerra y la ocupación del país árabe, que se cobró la vida de cerca de medio millón de iraquíes y unos 5.000 soldados de la coalición. En abril del 2005, la CIA concluyó su investigación sobre las armas de destrucción masiva en Irak, sin encontrar nada.

3. El vicepresidente Dick Cheney, el 26 de agosto de 2002, aseveró: “En pocas palabras, no hay duda de que Saddam Hussein tiene armas de destrucción masiva. No hay duda de que él las está acumulando para usarlas contra nuestros amigos, contra nuestros aliados y contra nosotros”.

El exvicepresidente de EE.UU. sigue convencido de que la invasión de Irak fue justificada.

4. James W. Johnston, director ejecutivo de la empresa tabacalera RJR Nabisco, 14 de abril de 1994 afirmó: “El consumo de cigarrillos no es más adictivo que el café, té o twinkies [pastelito relleno de crema]“.

© AFP Gabriel Bouys

Durante más de medio siglo, los fabricantes de cigarrillos estadounidenses negaron que sus productos fueran adictivos y peligrosos y ocultaron que sus propias investigaciones lo confirmaban. La cita proviene de un testimonio escrito presentado en una audiencia en el Congreso en 1994, durante la cual los ejecutivos de las siete compañías tabacaleras más grandes admitieron que el hábito de fumar sí puede provocar algunos riesgos para la salud de los fumadores, pero negaron que los cigarrillos fueran adictivos y que fueran manipulados los niveles de nicotina para aumentar la adicción.

5. El presidente de EE.UU., Ronald Reagan, el 13 de noviembre de 1986, hablando del escándalo Irán-Contra rechazó cualquier trato con terroristas: “A pesar de las historias tremendamente especulativas y falsas sobre las armas para rehenes y los presuntos pagos de rescate, no —repito— no traficamos con armas, ni hicimos cualquier trato por rehenes. Tampoco lo vamos a hacer”.

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El escándalo Irán-Contra estalló cuando se reveló que el Gobierno de EE.UU. había vendido secretamente armas a Irán a pesar de un embargo. Más ilegal aún resultó que parte del dinero de las ventas se dirigía a los rebeldes anticomunistas en Nicaragua, aunque el Congreso había prohibido expresamente la administración de fondos. Posteriormente salió a la luz que el suministro de armas al Gobierno de Teherán favorecería la liberación de los rehenes capturados en el Líbano mediante la influencia que Teherán tenía en el grupo que los había secuestrado.

6. El subsecretario del Estado, Thomas Enders, de la Administración Reagan sobre la masacre de El Mozote, el 8 de febrero de 1982, señaló: “No hay ninguna evidencia que confirme que las fuerzas gubernamentales [de El Salvador apoyadas por EE.UU.] masacraron sistemáticamente a los civiles en la zona de operaciones”.

Enders hizo esta declaración una semana después de que en los periódicos norteamericanos empezaran a aparecer los testimonios de la masacre de cerca de 800 aldeanos inocentes en una campaña de contrainsurgencia contra las guerrillas de izquierda efectuada por el Gobierno salvadoreño derechista.

7. El presidente de EE.UU., Richard Nixon, sobre el robo en el Watergate, dijo el 29 de agosto de 1972: “Puedo decir categóricamente que… nadie en el personal de la Casa Blanca, nadie en esta administración, actualmente empleada, estaba involucrado en este extraño incidente”, refiriéndose al allanamiento de la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata en el complejo de oficinas Watergate.

De hecho, muchos de los miembros del personal de Nixon estuvieron involucrados en lo que vendría a ser conocido como ‘el escándalo Watergate’. En junio de 1973, el exconsejero de la Casa Blanca, John Dean, declaró que había discutido el encubrimiento del Watergate con Nixon por lo menos 35 veces.

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8. Richard Nixon sobre las operaciones encubiertas en Chile para derrocar al recién elegido presidente marxista, Salvador Allende, el 4 de enero de 1971 dijo: “Para nosotros lo de intervenir [en Chile] —intervenir en una elección libre y ponerla al revés— creo que habría tenido repercusiones en toda América Latina…”

Las operaciones encubiertas de EE.UU. en Chile, financiadas a través de la CIA, llevaron a un violento golpe de Estado liderado por el general Augusto Pinochet que derrocó al Gobierno de Allende.

9. El presidente de EE.UU., Lyndon Johnson, sobre la Guerra de Vietnam aseguró en octubre de 1964: “No estamos a punto de enviar muchachos americanos a nueve o diez mil kilómetros de casa para hacer lo que los muchachos asiáticos deberían estar haciendo por ellos mismos”.

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En total, 3.403.000 soldados estadounidenses fueron desplegados en el sudeste de Asia entre 1964 y 1975. Aproximadamente 60.000 personas murieron y más de 150.000 resultaron heridas. Millones de vietnamitas, camboyanos y laosianos también murieron en la guerra.

10. El senador Joseph McCarthy, el 9 de febrero de 1950 aseveró: “Tengo aquí en mi mano una lista de 205 [empleados del Departamento de Estado] que son reconocidos por el secretario de Estado como miembros del Partido Comunista y que, sin embargo, aún están trabajando y moldeando la política del Departamento de Estado”.

Esta declaración dio el impulso a un fenómeno conocido como ‘macartismo’, que consiste en delaciones, acusaciones infundadas, denuncias, interrogatorios, procesos irregulares y listas negras contra personas sospechosas de ser comunistas. McCarthy iba a acusar a una serie de instituciones y personalidades públicas de ser simpatizantes comunistas, no obstante, sus acusaciones eran casi todas falsas.